Para el escritor David Rieff, el movimiento woke "es una fantasía que da consuelo" y "el radicalismo perfecto para un mundo capitalista", ya que brinda la ilusión de oponerse al sistema y de buscar reivindicaciones sociales, pero no representa una amenaza en términos económicos, sino "todo lo contrario".
Rieff, en su participación en la mesa "La identidad y lo que compartimos" de la tercera jornada del encuentro La libertad de Vuelta del pasado jueves 13 de noviembre, añadió que, desde su punto de vista, el movimiento woke "viene del fracaso del liberalismo y el socialismo".
El término woke es una palabra en inglés anglicismo que literalmente significa "despierto" y que en principio se usa para significar "sensible ante las injusticias sociales". También, según señala Letitia Meynell, profesora de Filosofía en la Universidad de Dalhousie, los términos wokeness e "ideología woke" se usan de forma peyorativa en contra de diversas prácticas.
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Meynell escribe en un artículo en The Conversation que como concepto, lo woke proviene de la inquietud, sobre todo en las universidades, por la "corrección política" y se usa para significar "conciencia política".
Rieff, quien es historiador y ha sido académico en la New School for Social Research y la New York University, no parece usar la palabra woke en términos peyorativos, pero su análisis del concepto ciertamente lo deja malparado.
De la misma manera, en el encuentro organizado por la revista Letras Libres, el escritor estadounidense señala que no se considera a sí mismo liberal ni defenderá esta ideología, que le parece ya inaplicable pues "el capitalismo derrotó al comunismo y, para mí, el neoliberalismo mató al liberalismo".
Los tres orígenes del movimiento woke
"El woke nunca hubiera ganado tanto terreno moral, político, etcétera, sin el fracaso del socialismo", dijo Rieff. "Creo que también el woke viene del fracaso del liberalismo", añadió. Habiendo sido corresponsal en España, Chile y pasando actualmente mucho tiempo en Argentina, Rieff habló en todo momento en español.
Para Rieff, el movimiento woke es una mezcla de tres elementos: el primero sería "algo similar a la revolución cultural china, pero light, sin matar a alguien"; el segundo "es la reforma, digamos, religiosa o neoreligiosa de la vida", en la cual "lo que importa es el aspecto moral del individuo".
Sobre este segundo elemento explicó: "En vez de clases (sociales), de la ideas de explotación de la economía clásica, hay una reforma moral, como hemos visto (también) en varios momentos en la historia del cristianismo: 'Vamos a reformar la vida, la moral de una población impura, caída'".
"Y la tercera cosa es algo muy estadounidense, es lo que se llama el 'wellness movement', el movimiento de la salud, donde todos están trabajando todo el tiempo sobre su cuerpo, su estado de ánimo, etcétera. El woke para mí es esa mezcla", concluye.
A contrapelo de liberalismo y socialismo
Sin embargo, Rieff aclara que, a diferencia del liberalismo o el socialismo, "obviamente esto (el movimiento woke) no amenaza a nada en términos económicos, todo lo contrario"; es el "radicalismo perfecto para un mundo capitalista, pues no hay amenazas de otras interpretaciones económicas de la vida".
De acuerdo con Reiff, "en las facultades (universitarias) los woke se imaginan radicales, comunistas, antisistema, pero esto es una fantasía, es una fantasía que da consuelo".
Entre sus libros se pueden destacar "In Praise of Forgetting: Historical Memory and Its Ironies" (2016), donde explica que a las a veces les convendría olvidar ciertas cosas de su pasado, y "Desire and Fate" (2025), donde señala que "en ninguna sociedad en la historia reciente se ha ofendido a la gente con tanta facilidad".