OPINIÓN. Las mujeres y un gol al minuto 94’… Nuestra hechura es la misma

Las chicas, en pleno festejo. (Foto: Shutterstock).

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, 

guardé silencio,

porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio,

porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 

no protesté, 

porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos

no pronuncié palabra, 

porque yo no era judío.

Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, 

no había nadie más que pudiera protestar. 

Martín Niemöller

Por Lorenza García

Hace algunos días tuve la fortuna de ver el partido de vuelta del Sevilla contra el Barcelona. Y digo fortuna porque considero que hay pocas cosas en la vida que nos recuerdan que lo mismo nos construye. No estoy segura qué fue lo que sintió Piqué con su gol en el minuto 94’, pero puedo imaginar que fue parecido a lo que yo sentí. Parece que hay una cosa fundamental que no hemos entendido: la vida está por encima del quién. La vida se convertirá en vida cuando logremos enterarnos de que lo más importante es conocer qué es lo que verdaderamente nos mueve

¿Para qué quieres tú escribir?, pregunta la enigmática Virginia Woolf en su libro Una habitación propia. La francesa Marguerite Duras contesta lo siguiente: hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará. ¿Para qué quiero yo escribir? Para nombrar, para ser ejemplo, inspiración y voz no sólo de las mujeres, si no del mundo entero. Porque confío en que todavía hay esperanza para verdaderamente vislumbrar que nos atraviesan las mismos anhelos, deseos y miedos. Yo pretendo tender mi mano y el corazón a todo el que busque ser parte de esta reconciliación. El género se ha vuelto una etiqueta. Es más que eso. 

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Es una realidad que ser mujer en un país como México no ha es ni ha sido fácil. Cada quien tiene su forma de serlo. Lo irá descubriendo con el pasar del tiempo. No se es mujer por el simple hecho de nacer biológicamente como una. Cada persona se construye su quién con base en el qué; qué te mueve, qué quieres hacer y qué quieres transmitir. 

¿Por qué protesto el día de hoy? Pretendo protestar por un mundo más empático, comprensivo y tolerante. Quiero protestar con mi ejemplo; me indigna la violencia en la que hemos aprendido a sobrevivir. Me frustra el que no se logre advertir el dolor del otro. Hasta que no logremos intuir que nuestra hechura es la misma y que en la alteridad es donde comienza el mundo, seguiremos reproduciendo conductas violentas y misóginas que nos destruyen y separan. Protesto por todas aquellas que ya no pueden hacerlo. Porque ya no están. 

Esto es un llamado a construir; accionar en vez de reaccionar. El mundo necesita unión y nos pertenece sin distingos de sexo o género. Hagamos más consciente lo que nos mueve. Esto último es mucho más importante que cualquier etiqueta o diagnostico. La vida está por encima de las trampas del lenguaje. Dejemos de pasar por alto al otro. “Lo que no se nombra corre el peligro de extraviarse”, escribe la chilena Lina Meruane. Yo me nombro a mí, a todas las mujeres, a todos los hombres, a los que están más allá de las clasificaciones. Yo escribo las palabras justicia, sororidad y unidad. Lo nombro para que no se olvide. Para que eso sea lo que nos mueva. 

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