Shinzo Abe, el primer ministro nipón más longevo en el cargo \u2014de 2006 a 2007 y de 2012 a 2020, es decir, nueve años en total\u2014, así como el político más influyente en el país hasta el día de hoy, sufrió un atentado por el cual murió.
El disparo que causó su muerte ocurrió minutos después de que Abe empezó a hablar en un acto político en Nara y, horas después, lo declararon muerto en un hospital.
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La policía de la prefectura de Nara confirmó el arresto del sospechoso, al que identificó como Tetsuya Yamagami, de 41 años.
NHK informó que fue marinero de la armada japonesa durante tres años a principios del 2000. Las autoridades informaron que se localizó un artefacto de doble caño que podría ser un arma de fabricación casera.
Abe tenía 67 años y fue el mentor del actual primer ministro de Japón, Fumkio Kishida, quien llegó al poder en octubre del año pasado para continuar con la estrategia de su predecesor.
Se caracterizaba por su ultranacionalismo que generaba mucho enojo principalmente en las dos Coreas y China, que fueron víctimas de la agresión japonesa durante la guerra.
El antiguo mandatario, amado por los conservadores y odiado por muchos progresistas, dejó la jefatura del gobierno japonés sin haber logrado su mayor objetivo que consistía en ampliar las competencias nacionales de Defensa, para lo que era necesario reformar la constitución.
La campaña por la reforma constitucional formaba parte de la historia de su familia. El abuelo de Abe, el exjefe de gobierno Kishi, aborrecía la Carta Magna de 1947, redactada e impuesta por Estados Unidos durante la ocupación de posguerra.
Abe la consideraba un legado injusto de la derrota de Japón y una imposición del orden mundial y los valores occidentales de los vencedores.
La constitución establece renuncia al empleo de la fuerza en los conflictos internacionales y limita la capacidad de autodefensa de Japón, aunque el país posee un Ejército, Armada y Fuerza Aérea bien pertrechados que trabajan en estrecha cooperación con Estados Unidos, su principal aliado.
Por otro lado, Abe revivificó la economía japonesa y se esforzó para que cumpliera un papel más relevante en Asia. Además, mantuvo la estabilidad política hasta su renuncia hace dos años por razones de salud.
Había renunciado anteriormente en el 2006 por los mismos motivos. Sin embargo, regresó al poder en 2012.
Ganó seis elecciones nacionales y reforzó la defensa y la alianza de seguridad con Estados Unidos, promovió la educación patriótica en las escuelas y elevó la presencia internacional de Japón.
A pesar de haberse retirado de la primera plana, Abe seguía participando en la política comentando sobre temas como la reforma de la constitución pacifista nipona o las tensiones con China.
Sin poseer ningún cargo oficial en el gobierno ni en su partido, lideraba la principal facción dentro del Partido Liberal Democrático (PLD).
El primer ministro buscaba un cargo electoral, razón por la cual se encontraba en campaña.
Con información de agencias.