EFE.- El papa Francisco ofició hoy la misa del Gallo o de Nochebuena más solitaria, ante pocos fieles y adelantada para respetar el toque de queda debido a la pandemia de Covid-19.
El pontífice hizo un llamado a servir a los demás, huyendo de la conducta de los “analfabetos de bondad”.
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El templo vaticano poco o nada se pareció al del pasado en una fecha festiva tan señalada como esta, en la que se conmemora el nacimiento de Jesús, una de las misas más importantes del año litúrgico.
En esta ocasión, el papa estuvo acompañado por sus concelebrantes y por unos 150 fieles, religiosos y residentes del Estado pontificio, todos separados y con cubrebocas.
La Navidad, un periodo de renacimiento
En su homilía, el papa Francisco explicó que la Navidad es un periodo que permite a los fieles “nacer interiormente de nuevo” y por eso lanzó un mensaje de fraternidad y religiosidad.
Francisco se preguntó por qué el mesías nació de noche, pobre y rechazado, sin un alojamiento digno: “Para hacernos entender hasta qué punto ama nuestra condición humana: hasta el punto de tocar con su amor concreto nuestra peor miseria”, sostuvo.
Por esa razón, este periodo de renovación espiritual se antepone a la conducta de los hombres de nuestro tiempo que “hambrientos de entretenimiento, éxito y mundanidad” alimentan sus vidas “con comidas que no sacian y dejan un vacío dentro”.
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Porque las personas, dijo el papa Francisco, “hablamos mucho, pero a menudo somos analfabetos de bondad”.
Así, llamó a atender a las necesidades del prójimo: “Su amor indefenso, que nos desarma, nos recuerda que el tiempo que tenemos no es para autocompadecernos, sino para consolar las lágrimas de los que sufren”.
Una misa especial
Esta solemne ceremonia desde hace varios años no se celebra a medianoche, pero en esta ocasión ha tenido que ser adelantada aún más, en dos horas y media, a las 19:30 horas locales, para respetar el toque de queda nocturno impuesto en toda Italia.
Fuera, la plaza de San Pedro aparecía espectral en esta nublada jornada romana, iluminada por el árbol y el Portal de Belén pero sólo poblada por unas patrullas de policía encargadas de la seguridad y de vigilar el cumplimiento de las normas.
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