Armadas con puntas, cuatro reas ingresaron el miércoles pasado a la celda de Angélica para someterla a golpes y “picarla” cuando estaba acostada en su cama, tras no poder levantarse por una crisis de fibromialgia.
Las reas comenzaron a ahorcarla con una frazada; Angélica alcanzó a meter las manos entre la prenda y su cuello para no ser asfixiada y aumentar a siete el número de muertes desde el 12 de marzo pasado.
Ese día, la comandante Yéssica López Avilés del penal femenil de Santa Martha Acatitla ordenó “la cacería” de internas, como informó Latinus, en medio del silencio de las autoridades de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de la Ciudad de México (CDMX).
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En el forcejeo, una rea la pateó varias veces en el rostro hasta romperle un diente, mientras las otras dos reas arremetieron contra ella a puñetazos, momento en que la interna Diane se asomó a la celda y pidió apoyo a unas custodias que se encontraban en el pasillo, como escoltas de las agresoras.
Un familiar de Angélica aseguró a Latinus que “ella se trataba de defender como podía, y la tratan de ahorcar con una cobija, una frazada, por lo que mi sobrina mete las manos a la altura de su cuello para agarrarla, le dan un patadón y es cuando le rompen un diente y es cuando entra una de sus compañeras, que al ver lo que estaba pasando, le habla a las custodias, que estaban afuera y no estaban haciendo nada”.
Con desgano, las custodias intervinieron para que las otras internas dejaran de agredir a Angélica, pero antes de salirse de su celda, robaron su ropa, despensa, dinero y varios medicamentos, ya que también padece epilepsia, y advirtieron que cumplirían sus amenazas de muerte, incluidos sus familiares.
El botín lo repartieron a las custodias, quienes no reportaron los hechos ni certificaron a las agresoras, e incluso algunas se encargan ir celda por celda para recordar el pago de extorsiones a otras internas a fin de que no sean agredidas.
El ataque contra Angélica ocurrió la mañana del miércoles 17 de junio, cuando están por cumplirse los primeros 100 días de la “cacería”, en la que han muerto Rosa, Vanessa, Viridiana, Mónica Valeria, Diana Laura y María Elena, casi una interna cada 15 días, todas en el tercer turno, que está bajo las órdenes de las subcomandantes, Blanca y Nancy Márquez.
En el caso de Diana Laura, la versión de las autoridades del penal es que se suicidó, aunque ella ya había recibido su hoja de liberación para hacerse efectiva en unas horas.
Una custodia comentó que “Ese jueves Diana Laura había tenido visita de su marido, le notificaron que ya estaba a punto de irse en libertad, pero al regresar al dormitorio I, que viene siendo el módulo, ya la estaban esperando otras internas que son autorizadas por mi comandante Yéssica para quitarle sus cosas”.
“Ese jueves Diana Laura había tenido visita de su marido, le notificaron que ya estaba a punto de irse en libertad, pero al regresar al dormitorio I, que viene siendo el módulo, ya la estaban esperando otras internas que son autorizadas por mi comandante Yéssica para quitarle sus cosas”, detalló.
Comentó que “Diana todo el día estuvo pasando agachada para que no la vieran, porque ya había sufrido una agresión, le habían metido la mano en su zona íntima, en sus genitales para ver si traía dinero, ese día, la interna Sandra Mercado y Aranxa, que le dicen Carlitos, la estuvieron agrediendo, insultando y diciendo que su familia se las iba a pagar”, comentó.
Una interna más, Mónica Valeria, quien padecía cáncer, pidió apoyo a unas custodias para que la llevaran al hospital, pero la comandante no autorizó su salida porque no pagó la “cuota de salida de 400 pesos”; luego de varios días y con una crisis de salud, fue llevada al penal de Tepepan, donde falleció en el quirófano, de acuerdo a la versión de una custodia del penal.
Ante el número de muertes, la policía de asuntos internos y de la fiscalía capitalina se han presentado en el penal femenil, ponen sellos, hacen interrogatorios, pero no han sancionado a nadie, por lo que familiares acusan que son asesinatos que no deben quedar impunes.
Una custodia confió a Latinus que “figuran nombres de internas en las investigaciones, en este caso está el nombre de Sandra Mercado, que se encarga de cobrarles a las chicas, de la venta de drogas, las rentas de celulares, así como se encarga de extorsionar a las familias de las internas”.
El robo, la golpiza y el intento de asesinato contra Angélica, se llevaron a cabo a pesar de que ella paga 1 mil pesos semanales de extorsión para no ser agredida, dinero que Maribel Niño ha salido a exigir a sus familiares en la visita cuando “se retrasa” en el pago.
En los últimos tres meses, Angélica ha sido sancionada hasta por 15 días con módulo, que es una celda de castigo por reportes o certificaciones, que en ocasiones se contradicen porque son presentados a la misma hora y día, pero con distinto motivo.
En el módulo, Angélica ha sido golpeada, extorsionada y amenazada de muerte tanto por custodias como por un grupo de reas a pesar de que tiene la recomendación 1/2021 de la Comisión de Derechos Humanos que prohíbe su aislamiento y la obligatoriedad de que tenga a la mano sus medicamentos y diversos cuidados, lo que no se ha cumplido.
De acuerdo a familiares de Angélica, la comandante López Avilés ha pedido favores sexuales a Angélica para que cesen las extorsiones y las golpizas; ante la negativa de la interna, la indicación es “que reviente”.