Denise Dresser expone que si bien la comunidad científica del mundo quedó sorprendida por la velocidad con la que "Otis" se convirtió en huracán categoría 5, eso no justifica la indolencia y omisiones de las autoridades para adoptar medidas de prevención.
Un tibio tuit sin sentido de urgencia del presidente Andrés Manuel López Obrador fue lo único que hubo horas antes de que el ciclón devastara Acapulco. Y acontecido el desastre, las autoridades siguieron calladas y ausentes.
Es lo que han dejado cinco años de menguar la administración pública en términos de recursos y procesos. Y no, no es politiquería, es exigir lo que justamente López Obrador reclamaba en su momento: un gobierno eficaz.