EFE.- Una investigación reciente descubrió —en un experimento con ratones— lo que puede ser considerado un "interruptor" cerebral clave en el desarrollo de condiciones como el autismo y la esquizofrenia, mismo que eventualmente podría servir como "diana terapéutica" para tratarlas.
La investigación, publicada recientemente en la revista Molecular Psychiatry identificó el rol crucial de una proteína llamada MSK1, la cual "actúa como un auténtico interruptor molecular indispensable para el desarrollo correcto de los circuitos cerebrales", explicó Rubén Deogracias, líder del equipo científico e investigador de la Universidad de Salamanca.
Deogracias explicó que la ausencia o mal funcionamiento de esta proteína provoca "alteraciones estructurales y de conducta similares con las observadas en trastornos severos del neurodesarrollo como el autismo, la esquizofrenia y el síndrome de Rett".
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Agregó que el estudio "sitúa a la proteína MSK1 como una nueva y potentísima diana terapéutica", ya que el descubrimiento no sólo ayuda a entender el origen biológico de estas condiciones, sino que "abre la puerta al diseño de fármacos capaces de modular este interruptor para corregir los defectos neuronales".
El "cableado" del cerebro social y motor
La investigación desarrollada por Deogracias y su equipo, con Natalia Varela Andrés y Carlos Hernández del Caño como coautores principales del artículo, se centró en el núcleo estriado, una región cerebral profunda y fundamental para controlar tanto el movimiento como las interacciones sociales y el comportamiento repetitivo, y en la que la proteína MSK1 es especialmente abundante.
Para hacer el estudio, el equipo generó una línea de ratones que carecía de la proteína MSK1.
Los resultados obtenidos fueron drásticos: sin este interruptor, el volumen del núcleo estriado disminuyó, las neuronas perdieron su complejidad estructural —con menos conexiones entre ellas— y los sistemas de comunicación química, especialmente la dopamina, se desregularon por completo.
En el plano del comportamiento, los ratones sometidos a estudio mostraron alteraciones muy severas en su conducta social, desinterés por tareas básicas (como la construcción de nidos) y un incremento de comportamientos de tipo depresivo.
Deogracias indicó que el trabajo "revela que la proteína MSK1 es la pieza que conecta las señales de crecimiento externas con los programas genéticos que dictan cómo deben madurar las neuronas".
Cabe añadir que el núcleo estriado es, además, la zona afectada en enfermedades degenerativas como el mal de Parkinson o la corea de Huntington, por lo que el nuevo hallazgo podría ayudar a combatir también estas dolencias en el futuro.