EFE.- En una primera fase, la inteligencia artificial (IA) destruirá empleos, pero eventualmente, si los gobiernos acompañan la transición con políticas educativas y laborales adecuadas, acabará generando nuevas ocupaciones y crecimiento económico, afirma Philippe Aghion, ganador del Premio Nobel de Economía en 2025.
De acuerdo con el economista francés, quien este martes ofreció una conferencia en el Cercle d'Economia en Barcelona, con las políticas públicas adecuadas, esa tecnología puede impulsar simultáneamente la productividad, el crecimiento y la creación de nuevos puestos de trabajo.
Aghion sostuvo esta hipótesis frente a algunos de sus colegas que anticipan que la inteligencia artificial tendrá un impacto negativo sobre el empleo sin traducirse en un mayor crecimiento económico.
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El impulsor de la teoría de la "destrucción creativa" se definió como un "optimista cauto" ante lo que la IA puede desencadenar en la economía mundial y en los sistemas productivos.
Sin embargo, "el problema es que la destrucción de empleo puede darse antes de que se empiece a crear", dijo el profesor en el Collège de France y la London School of Economics (LSE).
Pendiente de una buena gestión
Aghion sostuvo que, por el momento, la evidencia empírica no muestra un impacto negativo generalizado de la IA sobre el mercado laboral, aunque admite que algunos empleos, especialmente los ligados a tareas administrativas, están más expuestos a la automatización.
El académico estima que el uso de la inteligencia artificial puede impulsar alrededor de un punto porcentual anual la productividad durante 10 años, para luego estabilizarse.
Su impacto —añadió— dependerá de cómo se gestione: "Un caballo puede hacerte chocar contra un muro si no lo guías bien. Si lo guías bien, puede llevarte muy lejos".
Y destacó la importancia de la educación: "Necesitamos niños que puedan leer libros, escribir sin cometer faltas y hacer cálculo mental sin tener que usar la IA".
Los milmillonarios no son necesarios
Más allá del empleo, Aghion advirtió que Europa se ha quedado rezagada respecto a Estados Unidos y China en innovación tecnológica y señaló que se requiere una combinación de políticas industriales y de competencia que favorezcan la inversión y el surgimiento de nuevas empresas.
El Nobel francés sostuvo también que el mundo no necesita milmillonarios y propuso que se incentive a quienes alcanzan esos niveles de riqueza a crear fundaciones privadas que contribuyan a financiar políticas públicas como los sistemas de educación y desempleo.
Si no aceptan esa opción, es partidario de subirles "al máximo" los impuestos como vía para que parte de ese dinero "vuelva a la sociedad".