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Hacer reír a los niños sienta las bases para un desarrollo cerebral saludable, apuntan estudios
Lunes 25 de Mayo de 2026
UNIVERSIDAD DE MIDDLESEX

Hacer reír a los niños sienta las bases para un desarrollo cerebral saludable, apuntan estudios

En su libro "The Brain that Loves to Laugh", Jacqueline Harding conjunta investigaciones que muestran que la esperanza y el humor desde la primera infancia ayudan al bienestar emocional, la vinculación social y después al aprendizaje

Créditos: Shutterstock
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"Cuando vemos reír a los niños, presenciamos la brillantez del cerebro en acción: aprendiendo, conectando y creciendo", señala Jacqueline Harding, experta en primera infancia de la Universidad de Middlesex. 

Harding es autora del libro "The Brain that Loves to Laugh" (El cerebro que ama reír), que es el resultado de una extensa investigación sobre cómo la risa y el juego contribuyen al desarrollo cerebral saludable, el bienestar emocional y la vinculación social.

Según la también directora del programa "Tomorrow’s Child", hacer reír a los niños les ayuda a crear vínculos emocionales profundos y calmar su sistema nervioso, haciéndolos más resilientes y receptivos a nuevas ideas.

"La esperanza y el humor, al parecer, no son solo un condimento de la vida, sino la base de una receta para un desarrollo saludable", afirma Harding con base en su propia investigación empírica y el análisis de estudios existentes en biología, psicología y sociología.

La risa en el cerebro

Para Harding, la risa no es frívola, sino un complejo fenómeno biológico, ya que precede al desarrollo neuronal del habla y activa una red distribuida de regiones cerebrales, incluyendo áreas motoras y la corteza prefrontal.

De acuerdo con un comunicado de la Universidad de Middlesex, la risa influye en aspectos biológicos como la frecuencia cardíaca, la respiración y la producción de anticuerpos; disminuye las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), y aumenta las sustancias químicas de la felicidad, como la dopamina, la serotonina y las endorfinas.

Además, estudios de neuroimagen sugieren que la risa desempeña un papel importante en la actividad cerebral, "ya que el humor es cognitivamente exigente y activa la neuroplasticidad", añade el comunicado.

También desafía al cerebro a predecir y resolver la tensión entre ideas contradictorias, proporcionando un ejercicio mental que potencia el pensamiento creativo y activa tanto la memoria de trabajo como los lóbulos frontales.

En cambio, el estrés prolongado afecta negativamente al desarrollo físico y mental, puede perjudicar el aprendizaje, aumentar el riesgo de estrés en la edad adulta, suprimir la función inmunitaria y contribuir a enfermedades.

Esperanza y humor en la crianza

Tanto en padres como en hijos, compartir la risa fortalece los vínculos emocionales, lo cual no sólo beneficia al menos sino que también contribuye a reducir el agotamiento y el estrés parental.

Esto no significa que los padres deban contar chistes sin parar, comenta Harding, sino que el simple juego compartido y la risa entre padres e hijos, con contacto visual, sonrisas, cercanía y atención conjunta en una tarea, pueden fomentar la conexión.

Tras la primera infancia, la risa puede hacer que la información compleja sea más comprensible y fácil de recordar. Crédito: Shutterstock

“Las primeras experiencias emocionales quedan grabadas en la estructura cerebral. En pocas palabras, el estado emocional de los niños pequeños influye directamente en cómo se desenvuelven en el mundo”, añade.

Incluso en casos de niños que ya han experimentado traumas extensos, encontrar con delicadeza maneras de introducir alegría y esperanza, y aliviar la carga sobre su sistema nervioso, puede ayudarles a recuperar la sensación de seguridad y a abrirse a nuevas experiencias, añade.

Risa y aprendizaje

Harding cuestiona los protocolos actuales de la educación infantil señalado que puede y debe haber más espacio para el humor,  ya que integrar el humor en los entornos educativos potenciaría el aprendizaje y mejoraría la retención de conceptos clave.

“El humor puede reducir la carga cognitiva, haciendo que la información compleja sea más comprensible y fácil de recordar. ¿Podría ser que la esperanza, el humor y la conexión humana sean los eslabones perdidos que necesitamos para renovar el paradigma educativo actual?”, pregunta Harding en el comunicado.

Sin responder directamente con una afirmación, señala que “las relaciones seguras y los entornos de juego sin estrés fomentan el aprendizaje. El currículo nunca debe anteponerse a estos dos factores fundamentales".

“Quizás, solo quizás, algún día el valor de la esperanza, el humor y la conexión humana se tome tan en serio como merece”, concluye.