La tenista japonesa Naomi Osaka, cuatro veces campeona de Grand Slam, volvió a impactar con una entrada al estilo de las pasarelas de moda para su partido de primera ronda en Roland Garros.
Osaka llegó a la cancha para enfrentar a la alemana Laura Siegemund con un conjunto negro y dorado brillante, diseñado a medida por Kevin Germanier.
El vestido lucía pesado y caluroso, algo crucial este año en el Abierto de Francia, donde las temperaturas diurnas alcanzan los 32 grados, más de 11 grados por encima de lo normal.
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Pero eso pareció importar poco. Al llegar a su banca, Osaka se quitó la parte superior y luego la falta para quedar en short y un top dorado.
TORRE EIFFEL
Tras vencer a Siegemund en dos sets, Osaka reconoció que el vestido la hacía sentir muy especial y dejó una frase que sorprendió a más de uno.
"Honestamente, es muy elegante y, curiosamente, siento que soy como la Torre Eiffel de noche, cuando brilla, creo que me parezco un poco a eso", reconoció Osaka en la entrevista posterior.