Los Knicks se coronaron campeones de la NBA 53 años después tras derrotar 94-90 a los Spurs con una actuación histórica de Jalen Brunson, quien logró 45 puntos y desató la locura de festejos desaforados en Nueva York.
Pero los fanáticos del basquetbol no fueron los únicos que estaban en ambiente festivo en la Gran Manzana, toda vez que se les unieron los seguidores de Brasil y Marruecos debido a que horas antes se había escenificado un empate 1-1 entre ambas selecciones en el estadio de Nueva Jersey.
La fiesta globalizada se había extendido a Manhattan, donde los fans de los Knicks eran felicitados por los entusiastas brasileños, quienes también se entregaron al momento y acuñaron la fiesta como si fuera propia. Después se unieron los marroquíes y hasta algunos escoceses que andaban en Nueva York ante la cercanía de que su selección juega en Boston.
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De tal forma, se unieron los festejos de dos deportes totalmente distintos, el de los Knicks y el de los aficionados a la Copa del Mundo, lo que demuestra que hay espacio para todos, no es necesario que compitan por la atención de nadie. Se trata del deporte en su más pura manifestación.