La muerte de Miguel Ángel Russo, técnico de Boca Juniors, impactó al futbol argentino, que dedicó dos días a despedirlo y rendir diversos homenajes, pero el más significativo fue el de su hijo, Nacho, quien decidió jugar este viernes, día del velorio, con su equipo Tigre, que visitó a Newell’s Old Boys.
Pese al dolor que embarga a toda su familia, Nacho le rindió el mejor homenaje a su padre: jugando un partido de futbol.
Las emociones se agolparon desde la ceremonia previa al partido, cuando todo el estadio guardó un minuto de silencio.
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Nacho apareció en el equipo titular en el partido de Tigre frente a Newel’s por la fecha 12 del campeonato argentino y desde los actos protocolarios lo embargó la emoción al no poder contener las lágrimas mientras compañeros y rivales lo saludaban dándole palabras de consuelo.
Ya en el partido, Russo buscó una anotación para dedicársela a su padre, y lo consiguió a los 22 minutos del primer tiempo.
El futbolista de 24 años de edad aprovechó un pase de David Romero, quien lo dejó mano a mano con el gol tras vencer al portero, así que Russo entró con fuerza para asegurar la anotación.
El joven delantero salió corriendo para celebrar el gol, y aunque intentó quitarse la camiseta, solamente atinó a ponerse de rodillas mientras era invadido por las lágrimas.
Sus compañeros llegaron para festejar el gol y consolarlo, pero él solamente buscó dedicar el gol a su padre.
Tras levantarse del césped, frente a las cámaras televisivas, mostró un tatuaje con una de las más emotivas frases de su progenitor: “Todo se cura con amor”. Emoción pura.