Internas del penal femenil de Santa Martha Acatitla cerraron el año con la exigencia de un trato digno y con respeto a sus derechos humanos mientras están en reclusión.
En entrevistas con Latinus hicieron varias denuncias, como la insalubridad en la comida, conocida como "el rancho", en la que se han encontrado moscas, cucarachas, y roedores en los peroles, además de piedras.
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"En las ollas a veces están flotando cucarachas y hasta ratas, pero cuando eso pasa, las encargadas de la cocina, sólo las echan en una bolsa, las avientan por allá y pasan al siguiente plato, y también piedras cuando sirven frijoles o arroz, además de que la carne muchas veces aún está roja", aseguró una rea.
Además de la falta de higiene, este fin de año la comida fue más austera que en diciembre del 2022, cuando se sirvió pavo con ensalada de manzana, piña y nuez con crema.
"Esta vez dieron agua de sabor indefinido, ensalada de manzana con todo y cáscara con crema diluida, pozole con puros granos y unos cuantos gramos de carne de puerco con dos tostadas sin nada", confió una interna, quien indicó que si alguien pide más, se cobran entre cinco a veinte pesos por el extra.
"Aunque la directora encargada, Adriana Villeda, prefiere que la comida sobrante se tire en los tambos que están por la zona del comedor de los custodios", añadió.
En cambio, en “El Torito” en la cena de Año Nuevo se sirvió arroz, pozole de cerdo de lechuga con rábanos y tostadas, ensalada de manzana y ponche navideño.
Es domingo 31 de diciembre, día de visita en Santa Martha, cuando familiares y amistades pueden reunirse de diez de la mañana a las cinco de la tarde con las internas, previa revisión de mercancías y ropa.
La mayoría se presenta vestida en rojo, rosa, vino, verde y café, colores permitidos a familiares y amistades, quienes llevan grandes bolsas con carne preparada, sopa, fruta picada, entre otros productos.
Los refrescos no pasan si son de color obscuro como la Coca Cola, aunque se venden en las tiendas que hay dentro del penal. Tampoco las bolsas negras están permitidas.
Otras personas llegan con bolillos, pan de dulce, y hasta pasteles, para los cuales, en la aduana de revisión, se prohíbe que pasen con la fruta que llevan como adorno.
Ante esto, algunas personas cogen con la mano el durazno o la fresa ante al uniformado en turno, se la comen o la tiran, e incluso, se les pide salir y regresar con el pastel partido en rebanadas para permitir el acceso.
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Los visitantes también acude al penal con ropa en color azul marino, para las internas con sentencia, o beige, que son las que siguen sin tenerla; las prendas no deben tener estampados.
La revisión incluye el agua embotellada, artículos de limpieza e higiene personal, cuyos frascos son abiertos por las autoridades para garantizar que nadie pase alcohol, incluso, está prohibido el enjuague bucal que lo incluya en su fórmula.
El agua la cargan los familiares en botellas de dos litros o en garrafones de diez, los cuales los usan en su mayoría las internas para acabar su aseo personal, ya que el penal opera sólo con agua tratada.
"A muchas que sólo se bañan con agua tratada, provoca sarpullido, se irrita la piel y el cuello cabelludo, hasta tener problemas de caspa", explicó una interna.
Ante la ausencia de regaderas, las reas deben juntar agua, \u2014cuando hay\u2014, en cubetas, ollas y peroles, calentarla en una parrilla eléctrica y usar una bandeja o jícara para bañarse.
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Lo mismo ocurre con los sanitarios, hay que apartar agua para echar la cubetada después de usarlos, tanto en la celda o estancia, así como en los baños que están en los patios donde acude la visita.
Los sanitarios generales muestran el abandono de las autoridades: inodoros sin caja, varios inservibles, lavabos sin tuberías, en otros, sólo está un hueco y algunas llaves en las que no hay agua.
Grandes tambos y un aseo permanente de las reas asignadas a los baños, evita el colapso ante la demanda frecuente durante la visita.
Hasta este domingo, el sanitario para hombres de la llamada sala grande, donde comenzó el intento de fuga del pasado 24 de diciembre, seguía cerrado porque no han acudido los peritos.
En la temporada de lluvias, los responsables del penal ordenan abrir las cisternas para llenarlas y posteriormente, agregan algunos químicos como la creolina y cal para su uso.
Cuando la autoridad niega el acceso de alguna mercancía, olvida el inciso XXV del artículo 3 de la Ley Nacional de Reclusión Penal, sobre la obligación que tiene para proporcionar la mayoría de las cosas que lleva la visita.
"Bienes que deben ofrecer los Centros Penitenciarios, gratuitamente, entre ellos, el agua corriente y potable, alimentos, medicinas, anticonceptivos ordinarios y de emergencia; ropa, colchones y ropa de cama, artículos de aseo personal y de limpieza, libros y útiles escolares, así como los instrumentos de trabajo y artículos para el deporte y la recreación", de esa lista, casi todo lo compra la interna o sus familiares.
El año en el penal de Santa Martha cerró con varios pleitos entre reas de algunos edificios o dormitorios como el D, donde está la mayoría de consumidoras de alguna droga; algunas, en contubernio con la autoridad, que quitó candados de algunas celdas, para permitir el ingreso de madrugada a robar a otras reas como último acto del 2023.