Denise Dresser aborda lo que en países con una democracia funcional sería inconcebible: la renuncia de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y su incorporación al equipo de la candidata presidencial oficialista, Claudia Sheinbaum.
La politóloga lamenta que el ministro que criticó a sus pares por ser cercanos al calderonismo, que tenía ideas progresistas y hablaba de contrapesos, después haya traicionado sus propias convicciones para subordinarse al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y en clara muestra de oportunismo y ambición, explica, pierde toda decencia y se suma al equipo de Sheinbaum. Adiós ética, autonomía, tono pendenciero, defensa del Poder Judicial y la Constitución. Zaldívar eligió TikTok, la traición, la sumisión y creer que hace historia, cuando sólo es un político más.
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