OPINIÓN. Maradona: La magia que me perdí

Maradona, en 1994. (Foto: Mexsport).
• Lorenza García dedica este texto a Diego Armando Maradona, el genio que hoy dejó este mundo a los 60 años de edad.

Por Lorenza García

Hay pocas cosas que despiertan en mí una pasión desenfrenada. Delirios de libertad: reconocerme viva y agradecerlo. El futbol me devuelve al cuerpo. El entusiasmo del juego me toma por su vasallo. Un juego que deja de serlo, porque me entrego en cuerpo y alma. Porque sólo existo ahí. 

No puedo evitar emocionarme al ver a grandes figuras en la cancha. Querer estar ahí. Cambiarles de lugar y festejar un gol como si mi vida dependiera de ello. Yo no vi jugar a Diego Armando Maradona. A mí me tocó otro futbol. A mí sólo me quedan la imaginación y las leyendas. En ocasiones, las ganas de regresar el tiempo y poder gozar, aunque sea una vez, de Maradona. 

Las figuras actualmente son muchas. Antes eran pocas y estaban perfectamente bien definidas. Hoy, mi corazón está dividido entre tantos personajes célebres del futbol; sin embargo, me sigo preguntando, ¿qué sería de mí si la vida me hubiera dado la oportunidad de aprender del ‘Pibe de Oro’? 

Los primeros recuerdos que tengo del futbol son en el Club Contadero. Más adelante, en la escuela donde cursé la primaria me metí a jugar futbol. De manera repentina organizábamos partidos: las de mi generación contra la de abajo o la de arriba. 

No estoy muy segura de qué se sentirá ser campeón del mundo o ganar la Champions League, pero me atrevo a enunciar que lo que yo experimenté esos días de partido es muy similar. Tengo las sensaciones escritas en el cuerpo

Mi madre me suplica que deje el futbol. Me reclama que gracias a él acabé en el quirófano. No puedo, ni quiero. Mi mente es más rápida que yo. Nunca está quieta. A veces, resulta agotador seguirle el paso. Por eso juego futbol. Por lo que provoca en mí. Para probar. Para sentir en carne propia. Para descubrir

Lo único que verdaderamente nos pertenece es la imaginación, en consecuencia, imagino, sueño, merodeo. Visito momentos y lugares que, por lo menos en esta vida, no me tocan. No hasta ahora. 

Diego Armando Maradona, ¿qué sientes al escuchar tu nombre?, ¿qué huella dejó en ti ser ‘La mano de Dios’?, ¿alguna vez te lo imaginaste? Te confieso que te envidio un poco. No por los títulos o la fama, no. Si no por todo lo que sentiste. A ti nadie te lo contó. Tú no tienes la necesidad de suponer o presentir. 

Un exfutbolista me contó que el tiempo pasa muy rápido. Que la vida se te escurre de las manos. No hay mucha cavilación. Hasta después, cuando la vida te exige una pausa. O te regala un poco de tiempo para voltear atrás. Y de pronto, recuerdas que ya pasaron 60 años y que lo sentiste todo. 

Naciste en Lanús para ser famoso en el mundo entero. Para despertar pasiones. Los goles son un extra. No estoy muy segura de si lo pediste o simplemente se dio. Supongo que fácil no fue; sin embargo, encontraste tu lugar en el mundo. Abogado del diablo, dirían algunos. Todo un personaje dentro y fuera de la cancha. Qué fortuna la tuya de seguir siendo considerado el mejor futbolista de la historia. Nadie como tú.

Twitter: @garhegelorenza

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