Jennifer Muñoz y una protesta histórica: “Yo no soy una águila ‘sensual’”

Jennifer Muñoz, en un festejo con el América. (Foto: Mexsport).
• Jennifer Muñoz, jugadora del América, fue calificada como “sensual” por una publicación, y ella levantó la voz para decir que es “mucho más que eso”, con lo que marcó un precedente para que las futbolistas dejen de ser vistas como objetos sexuales.

Por Olga Trujillo

Nuestro lenguaje es nuestra consciencia: conocemos, percibimos y pensamos el mundo a través del lenguaje, que nos sirve también para descubrir lo que aún no conocemos”.

El 11 de septiembre de este año, el futbol femenil de México vivió un momento de cambio: Jennifer Muñoz, jugadora del América femenil, escribió un tuit para emitir su inconformidad respecto a las fotografías que un diario deportivo (en su sección de Solo Para Fans) publicó sobre ella sin pedirle autorización.

En una de las imágenes, Jennifer aparece en bikini con sombrero y lentes de sol; en otra, abraza a su mascota; en una más se muestra con el uniforme de uno de los equipos más famosos de México, y hay otra en la que aparece con un balón de futbol. Las imágenes son un collage de fotografías tomadas de su cuenta de Instagram.

En la plana dedicada a su imagen se destaca solo una breve ficha con sus datos básicos:

CONÓCELA:

Futbolista, 23 años, 4 de noviembre de

1996, Mexicana, Nació en los Ángeles California.

La publicación sobre Jennifer.

“UNA ÁGUILA SENSUAL”

Coqueta, risueña y segura de sí misma, así es Jennifer Muñoz, mediocampista del América. De pequeña tuvo que decidir entre practicar el ballet o jugar futbol y la joven de 23 años no dudó en iniciarse hacia el balompié.

Su gusto por la moda se refleja en su Instagram, en donde comparte imágenes con distintos looks en paisajes increíbles que, junto a su belleza, forman una gran composición”.

Jennifer, apoyada además por varias de sus colegas como Estefanía Fuentes, Kenti Robles y Norma Palafox, entre otras, respondió ante el criterio editorial de la publicación:

“Yo no soy una águila “sensual”, soy una águila con una INCREÍBLE fortaleza. Una águila que juega por estos colores y el club más grande de México… Soy MUCHO MÁS que esto”.

LOS PROFUNDOS EFECTOS

“Soy mucho más que esto”

El episodio de la contestación de Jen, quien mostró su inconformidad por medio de Twitter, en su cuenta con casi 50 mil seguidores, quedó registrado como un primer ejemplo contundente de las posibilidades de diálogo y defensa que tienen las futbolistas mexicanas (que como Jennifer son expuestas por los medios de comunicación con coberturas sexistas) y, al mismo tiempo, del impacto que sus actos pueden generar en el avance por los derechos de las mujeres para ser libres en las canchas.

EL MOVIMIENTO

Vayamos por pasos. En poco más de 10 años, la importancia del papel de Twitter se ha incrementado para convertirse en “un canal de comunicación de movimientos políticos y sociales relevantes en varios países del mundo, incluido México”, según Eva Salgado en su artículo “¿Twitter se despolitiza?, Una exploración a los trending topic de México”.

¿Y por qué la réplica de Jenn sería el detonante del inicio de un movimiento relevante en el futbol femenil? Porque por primera vez una futbolista profesional muestra su preocupación de manera pública por el uso que se le da a su imagen, un acto que, a su vez, es empujado por Twitter cuya plataforma también “ha aumentado su presencia como vocero de figuras globales del deporte”…

La molestia, se entiende, se debe a que las futbolistas en México (como en muchos países de América Latina y el mundo), siguen siendo exhibidas como objeto sexuales de consumo por los medios de comunicación y las consecuencias derivan en acoso sexual de manera directa o indirecta.

Ya la jugadora de Chivas, Norma Palafox, declaró hace algún tiempo en una entrevista al Diario Deportivo Récord estar “harta por el acoso que recibe por su físico” y las respuestas del púbico fueron similares a las que recibió Jennifer Muñoz por hacer hincapié en que “yo no soy una Águila sensual”. 

Un ejemplo es la siguiente:

“De hecho te están halagando, es un cumplido que te hacen al decirte eso. Ni te hacen menos, ni te hacen más, no se meten contigo ni con tu profesión, solo denotan tu belleza. ¿Dónde está lo malo? Neta, que ganas de solo llamar la atención y sentirse ofendides (sic) por todo”.

Detallemos la inconformidad:

El objetivo común entre Jen y Norma, como el de otras de sus colegas que han respondido con aplausos al tuit de la americanista, como Estefanía Fuentes, Kenti Robles, Greta Espinoza, Janelly Farías (y la misma Norma), es el de intentar transformar las miradas androcentristas que los diarios tienen hacia ellas.

Ahora vayamos a los significados en el uso del lenguaje. De acuerdo con el manual (que no me canso de recomendar), ‘Hablamos de Deportes en Femenino y Masculino’, “el lenguaje sexista ha colaborado y sigue colaborando definitivamente a reproducir una realidad sexista, impidiendo percibir la presencia de las mujeres, o insultándolas, devaluándolas y subordinándolas”. Pero “¿de qué forma?” se preguntan los fans “¿si solo la están halagando”? La misma jugadora lo dice: “Soy mucho más que esto”.

“Para crear, adquirir, difundir, inculcar y legitimar valores y creencias se necesita el lenguaje”.

Se trata de “estilos verbales sexistas”, los cuales se valen de diversos mecanismos que como consecuencia restan importancia al deporte femenino, es decir, se hace “HINCAPIÉ EN SUS CUALIDADES ESTÉTICAS… o como objeto sexual (otro ejemplo: “No puedo despedir la conexión sin preguntarte si está buena [por una árbitra de segunda división])”.

EFECTOS COGNITIVOS

Nuestro manual indica que los efectos de este uso del lenguaje son negativos (EFECTOS COGNITIVOS), porque se da a entender que: “Ellas son objetos a disfrutar, no agentes deportistas”.

SEXISMO:

IDEOLOGÍA QUE ASIGNA ROLES SOCIALES, VALORES Y CAPACIDADES EXCLUSIVAMENTE EN FUNCIÓN DEL SEXO, CON PREPONDERANCIA Y MUCHO VALOR SOCIAL DE UN SEXO SOBRE OTRO. HISTÓRICAMENTE LA SUPREMACÍA HA SIDO MASCULINA, POR LO QUE SE HA CONVERTIDO EN UN SISTEMA DE VALOR Y DE PODER DEL HOMBRE SOBRE LA MUJER.

Si bien “el lenguaje sexista es uno de los estilos hegemónicos que hemos heredado –el sedimento de procesos verbales que se crearon y recrearon durante siglos en los que el patriarcado ha sido el sistema hegemónico–”, la oportunidad que hoy se nos presenta con esta situación, es la de destacar las distancias que existen en las luchas pasadas y presentes de las mujeres, así como de distinguir al principal y actual problema de fondo:

Por un lado, el contexto de las imágenes de mujeres en los medios impresos mexicanos, han provocado profundos efectos en la sociedad y a lo largo del tiempo. De hecho, durante el periodo de 1920-1940 fue todavía más notable “en las actitudes hacia la mujer moderna en México” de acuerdo con el libro ‘Futbolera’ y era aún más visible en la cobertura de eventos deportivos (cuando las mujeres comenzaron a usar ropa deportiva y mangas más cortas, a exhibir más la piel y a usar telas más delgadas). 

Sin embargo, a pesar de que dichas imágenes proliferaban cada vez más en ese periodo, “persistieron las ideas patriarcales sobre la edad madura de una mujer y la feminidad propiamente dicha. Las imágenes de la mujer moderna eran tanto seductoras como amenazantes. Su independencia podía leerse como la de mujeres poderosas, pero también de sexualmente abiertas, y, por tanto, amenazadoras para las normas dominantes”.

A ochenta años de estos antecedentes, las “normas dominantes” referidas parecen seguir vigentes. ¿A qué me refiero con “normas dominantes”? En este caso a decisiones éticas: Solo miremos a quienes ocupan y cuáles son los puestos de trabajo (en su mayoría) dentro de las editoriales deportivas desde donde se deciden este tipo de publicaciones. En cierta forma, se parte de puestos masculinos y así “protegen sus espacios de la invasión femenina”.

En su libro ‘Acoso, ¿Denuncia legítima o victimización?’, Marta Lamas señala que “en los años sesenta, en el contexto del surgimiento de varios movimientos sociales, aparece en EU [donde precisamente nació Jenn] el movimiento de liberación de la mujer. 

“Desde los primeros años (1966-1968) en que las feministas estadunidenses se organizaron, la sexualidad se convirtió en un tema político de suma importancia. Por un lado, la libertad sexual de las mujeres fue una reivindicación sustantiva, y por otro, la violencia sexual se consideró el enemigo a vencer”.

Muñoz, en un partido con las Águilas. (Foto: Mexsport).

¿PUEDEN USAR ESAS IMÁGENES?

Ya después, cuenta la autora, hubo discrepancia entre las mismas feministas respecto al significado de “libertad sexual” y “violencia sexual”, pero a lo que hoy podemos darle seguimiento es precisamente a la lucha de las mujeres en las canchas pues: surge a raíz de la conjunción de un activismo (apenas en gestación) por parte de las futbolistas en contra de estas prácticas y de la lucha feminista contra la violencia hacia las mujeres. y pasos así crean movimientos.

“Como sistema social que es, el patriarcado se ha valido del lenguaje para influir en el pensamiento humano y re (crear) una realidad sexista”, apunta el manual.

Sin duda el reclamo de Jen Muñoz ha creado en el entorno periodístico deportivo una controversia, con fans incluidos. Precisamente dado el crecimiento de seguidores en el futbol femenil, el suceso fue más allá y las preguntas se hicieron visibles: Gaby Ferdinand, por ejemplo, cuestionó: “¿Pueden usar esas imágenes en sus portadas?”.

Respondí: “Si ellas las autorizan, sí.  Jenn no lo hizo y por eso su réplica. OJO: este hecho marca un antecedente y procede saber si @Jenmuñozz indagará sobre derechos de imagen, daño moral, etc.”.

El abogado Luis Jiménez, quien defendió a la esgrimista mexicana Paola Pliego contra la Conade luego de un falso positivo por dopaje (y cuya demanda ganó con una indemnización de 15 millones de pesos), ofrece un panorama más claro.

En seis puntos específicos nos dio las pistas necesarias para comenzar a crear escenarios:

1. (La jugadora) puede demandar a la editorial.

2. Si desea asesorarse, puede hacerlo con un/a especialista en materia civil.

3. Los derechos de las fotografías que se publican en redes sociales son de quien las toma.

4. Cuando el periódico las difunde debe dar crédito a quien las tomó.

5. Hay un tema de imagen pues se desvirtúa la naturaleza de las fotos.

6. Puede demandar por daño moral, patrimonial o lo que derive.

ARTÍCULO 1916

El abogado refirió también al Artículo 1916 del Código Civil como el indicado para consultar más a detalle un caso así.

¿Y qué dice?

“Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás. Se presumirá que hubo daño moral cuando se vulnere o menoscabe ilegítimamente la libertad o la integridad física o psíquica de las personas…”.

Por su parte, la editora general del Diario Récord, Diana Pérez, una de las contadas voces de mujeres que deciden en los diarios deportivos a nivel editorial, dijo:

“Hay muchas lagunas en el uso de imágenes que están en la red y que ella misma subió a sus cuentas. El crédito existe, el uso es “editorial”. Las mismas fotos no solo le pertenecen a ella, también son propiedad de la red social. Será difícil ganar esas batallas”.

Los discursos que a partir de lo acontecido con Jennifer Muñoz comiencen a circular en las redes sociales o en los medios de comunicación, debieran contribuir en mayor o menor medida a crear realidades distintas desde donde se gesten nuevos enfoques. 

La voz fuerte de Jenn es un parteaguas que abre una nueva discusión acerca del uso de la imagen de las mujeres en los deportes desde los medios. Es momento de comenzar a hacernos más preguntas. Y de hablar para mover.

Mi Twitter: @olga_trujas

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