OPINIÓN. Messi: El Dios ‘ingrato’

Messi desea decir adiós al Barcelona. (Foto: Shutterstock).
• De “malagradecido” y “traidor” no lo han bajado, pues las grandes masas creen que el mejor futbolista del mundo debe decidir su futuro bajo la voluntad de terceros...

Malagradecido”. “Traidor”. “El Barça te dio todo cuando no tenías nada”. “El club te pagó el tratamiento para crecer”. “Te vas cuando más se te necesita”. “Nadie debe estar por encima de la institución… ni Messi”…

Éstas son solo algunas de las cientos de consignas que se han escuchado y escrito en los últimos ocho días a partir de que Lionel Messi envió el ahora célebre burofax, avisando al Barcelona su deseo de marcharse.

Leo desató el debate (y condenas) colectivo más grande de la historia sin pronunciar palabra alguna. De ese tamaño es el futbolista al que algunos resentidos o fanáticos llaman “enano”.

Ahora resulta que un jugador de futbol, en este caso el mejor del mundo, debería someter su voluntad a las masas; sí, a las mismas que tanto lo han aclamado o padecido precisamente porque se trata de un personaje único e irrepetible.

Jorge Valdano explica en una de sus brillantes columnas en el periódico ‘El País’, que Messi se va porque el Barcelona “primero le dejó sin respaldo futbolístico en tiempos de transición, después sin respaldo institucional y, finalmente sin respaldo afectivo”.

Desde hace varios meses —tal vez años—, Messi y el Barcelona ya dormían en camas separadas, pero el juramento de amor eterno del argentino le impedía tomar una decisión que con toda certeza, ni él mismo pensó que llegaría.

Se cansó, es egoísta y piensa en la etapa final de su carrera, en lo que todavía anhela conseguir. También es ambicioso y no solo en el sentido monetario, si no en el deportivo y hasta el familiar. ¿Se vale? Por supuesto que se vale.

Quienes hoy juzgan a Messi seguramente nunca abandonaron una relación en la que no estaban cómodos. Tal vez toman sus decisiones pensando en terceros y no en el bienestar personal. Con toda certeza han desechado grandes oportunidades por “hacer lo correcto”. ¡Por favor!

Messi no está traicionado a nadie y mucho menos al Barcelona, todo lo contrario. En un acto de congruencia entiende que lo mejor para él, y en consecuencia para la institución, es marcharse. Si ya no es feliz ahí, tampoco será capaz de darle más alegrías al equipo. 

Es como seguir por años y años con la misma pareja solo porque todo el mundo los ha considerado siempre el noviazgo o matrimonio perfecto, y ni modo que se termine… Sorpresa: sí se puede y en muchos casos se debe terminar. 

El exfutbolista inglés Gary Lineker, admirador confeso de Leo, escribió hace algunos días en redes sociales lo que hoy ya parece un sueño inalcanzable.

“Si el Barça activa una cláusula de rescisión, espero que el club intente ayudarlo, no obstaculizarlo. Ha sido ferozmente leal y su mejor jugador. Sería terriblemente triste si todo terminara con una pelea entre el futbolista y el club”.

A la novela le faltan muchos capítulos, pero no está de más recordar que Messi sencillamente está optando por un privilegio que se ganó en casi dos décadas.

El FC Barcelona suele reconocer a sus leyendas cuando firman uno de los últimos contratos de su carrera, y les concede la libertad de no cumplir el último año del mismo si esa es su voluntad. Pueden irse libres si así lo desean.

Sucedió con Xavi Hernández, que se marchó a Qatar; después con Andrés Iniesta, que eligió Japón… Hoy Messi toma la misma concesión otorgada por el club y resulta que ya caducó o que es un ingrato si elige dar un paso al costado.

De nuevo y para que estén tranquilos los detractores del argentino: NO está traicionando a nadie, no es malagradecido (en el balance seguro el club le debe más), ni ha actuado para posicionarse “por encima de la institución”…

Hay que dejar las frustraciones y frases hechas de lado. Se trata de un simple jugador de futbol, sí, de un Dios de la pelota que hoy decide dar por terminada una relación laboral y afectiva porque está interesado en iniciar una nueva.

Es el futbol, es la vida. Así de simple o así de complejo.

Autor | Daniel Montes de Oca

Comparte esta nota