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Festival de Málaga presenta ‘La Mami’, el documental sobre la vida de las ficheras
Viernes 22 de Mayo de 2026

Festival de Málaga presenta ‘La Mami’, el documental sobre la vida de las ficheras

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EFE.- La directora y fotógrafa española Laura Herrero presenta su segundo documental La Mami en el Festival de Málaga (sur de España). El cual entró al concurso de esta vigésimo tercera edición.

En él, Herrero narra lo que sucede en el mítico cabaret Barba Azul de Ciudad de México. Para ser más precisos, en un lugar que funciona como una burbuja de paz para las chicas que ahí trabajan bailando con los clientes.

Se trata del baño de mujeres donde, cada noche, La Mami, la encargada de los lavabos, les ofrece calor y consejo y reza para que no les pase nada malo.

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Esa mujer mayor, asmática, desfondada, sola tras 45 años de trabajo, es Doña Olga, La Mami. Esta figura emblemática del Barba Azul la conoció Laura Herrero de casualidad, gracias a su pasión por la salsa.

“Fui con unos amigos a bailar al club y cuando fui a los lavabos me impresionó esta mujer que cuidaba de las baños. Te daba el papel cortadito, medido. Las chicas que iban llegando le pedían consejos, no sólo de cómo les quedaba la ropa o si las pestañas estaban en su sitio, sino cosas personales”, cuenta Herrero en una entrevista con EFE.

Nacida en la ciudad española de Toledo (centro) hace 35 años, Laura Herrero vivió ocho años en México, donde estudió cine y se unió al colectivo de cineastas Emergenciamx. Ha realizado más de una veintena de cortos documentales y su ópera prima de largo documental El Remolino ganó la edición de 2017 de Documentamadrid.

Foto: Cortesía del Festival de Málaga

Sororidad de emergencia de La Mami

“Ella no cobra del club, sino que es la responsable de que funcionen los baños. Por eso, corta el agua y ella misma se encarga de echar lo suficiente para que todo esté limpio, pero que no se atasque con las mil cosas que tiran las clientas, que además, desperdician el papel”, explica Herrero mientras recuerda “lo mal que está” el alcantarillado de Ciudad de México.

Todo tan sorprendente, tan curioso, que la española se zambulló en esas noches de salsa. Ahí descubrió un mundo de sororidad de emergencia. Entre las mujeres del cabaret hay un ambiente de complicidad competitiva y casualidades dolorosas, como la maternidad en soledad o la falta de recursos y de esperanzas.

Las chicas que retrata Laura, las ficheras, eran multitud en los prósperos años 50 cuando en las principales ciudades de México se pusieron de moda los cabarets.

“Había más de doscientos. Las chicas atendían a los clientes a través de fichas que compraban ellos, o bien para un baile, o para un rato de compañía”, describe la directora española.

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La película se va contando a través de la intimidad de los momentos en los que las chicas se maquillan para salir a la pista de baile; son mujeres jóvenes, mayores, gordas, flacas, altas, bajas… todas madres solteras, todas viviendo un futuro incierto.

“Ese momento es superimportante, es cuando se ponen la máscara, cuando se transforman en el personaje del nombre que han elegido. Hay algo en ese proceso de transformación que las veo como guerreras, poniéndose capas, preparándose para la batalla”.

Y añade que “no son putas, no les gusta que se les llame trabajadoras sexuales, sino trabajadoras sociales. El suyo es un oficio que, a diferencia de la prostitución, tiene que ver con el amor, con los celos, la tensión, el romance…”, agrega Laura Herrero.

Foto: Gadea Films / Laura Herrero

El espectáculo de los baños

Cuando La Mami le autorizó a grabar el trajín de aquel baño, Herrero ni pensó que tendría la suerte de que uno de esos días aparecería una “chica” nueva.

Carmen, Priscila para los clientes, necesitaba dinero para pagar el tratamiento de cáncer de su hijo de 22 años ingresado en el hospital local. Este episodio que acaba con bien y que, en el documental, la madre califica de "milagro”.

Lo que no sabe Carmen es que los espectadores hemos estado viendo a La Mami esparciendo incienso para limpiar el lugar y rezando a la Santa Muerte para que proteja a sus chicas. Las mantenga, a ellas y a sus familias, vivas y sanas.

“En México, a la virgen de Guadalupe se le piden las cosas moralmente bien vistas. A la Santa Muerte le piden ‘lo otro’, porque ella no tiene moral, no te juzga. Es a quien se le pide un cliente, por ejemplo, y todas la llevan colgada del cuello, o tatuada. Lo esotérico, lo religioso, le da un poco de sentido al caos de la noche, que es tan intenso”, resume la directora.

Para Herrero, sólo hay otro eje quizá más importante: la música de esta película “profundamente femenina” en la que los hombres solo aparecen en la voz de los cantantes, especialmente en los boleros como Llorarás, Callejera o Bonita, que la directora insertó porque es el favorito de La Mami.