Edú: Una ‘rabona’ para la eternidad

Edú y un pase de ‘rabona’ que no se olvida. (Fotoarte: Jhonatan González).
• En ‘Nostalgia Futbolera’ recordamos a este brasileño al que le bastó una jugada para convertirse en inolvidable para los americanistas, ya que propició uno de los goles más emblemáticos del cuadro de Coapa.

El Estadio Azteca es uno de los estadios en el mundo que más postales futboleras reúne en el imaginario colectivo por la cantidad de goles y hazañas de las que ha sido testigo.

La noche del 16 de junio de 1991, el coloso de Santa Úrsula presenció uno de los goles más mágicos que su nutrida historia ha dado, en un duelo de semifinales que enfrentaba a los dos equipos más grandes de México, América y Chivas

Zague ponía un kilométrico cambio de juego al lado derecho de la cancha con ventaja para el brasileño Edu Manga que en un movimiento se acomodaba para centrar de rabona un balón aéreo perfecto que Toninho ‘El Bíblico’ Cerezo conectaba de cabeza como marcan los cánones y que dejaba parado al ‘Zully” Ledesma y provocaba la algarabía americanista.

Llegado al cuadro de Coapa en 1989, el amazónico siempre jugó para la tribuna con jugadas vistosas y todo el desenfado del mundo para enfrentar a sus rivales.

Edú llegaba con un muy buen cartel luego de ser habitual en la Selección brasileña y haber disputado la Copa América 1987 y de inmediato conquistó a la afición con su atrevido estilo.

Con una carta valuada en un millón de dólares, llegó procedente del Palmeiras y su impacto fue inmediato, al grado de convertirse en el goleador azulcrema en su primera campaña.

Su clase y calidad con la pelota era innegable, pues además de ser contundente tenía un toque digno de la élite con pases precisos y súmamente peligrosos en espacios que nadie más veía.

Su carrera en México alcanzó un pináculo legendario con aquel mágico pase a Toninho que puso a soñar a toda la afición americanista.

“Yo soy zurdo, es un recurso que tengo desde niño para hacer los pases. La ‘rabona’ la hice con América en aquella Semifinal y fue fruto de mucho entrenamiento. Es difícil ver jugadas así, fue espectacular, un centro con balón en movimiento y lo mejor que acabó en gol”, explicó el carioca años después.

Tras su paso por el cuadro americanista, Edú comenzó su peregrinar por varios equipos alrededor del mundo, siendo el Valladolid español donde mostró un nivel similar a lo exhibido con el Scratch du Oro y el América.

En el cuadro español incluso volvió a repetir sus asistencias e incluso hasta goles de ‘trenza’, maravillando a propios y extraños con su calidad.

Todavía regresó a Brasil en 2001, donde en espacio de año y medio, militó en el Sport Recife, Náutico y Figueirense.

Así, con una simple jugada que no tuvo nada de simple, Edú se perpetuó en la historia de las Águilas y convirtió su asistencia en una de la postales más hermosas que han existido en el futbol mexicano.

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