Andrés Escobar: La historia de un autogol que se pagó con la vida

El autogol de Escobar en el partido ante Estados Unidos en 1994.
• Este 2 de julio se cumplen 26 años del asesinato del defensa colombiano que marcó un autogol en el Mundial de Estados Unidos 1994, y que 10 días después le costó la vida a manos de un narcotraficante.

Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”. Una frase simple para una tragedia enorme. Andrés Escobar estaba llamado a suceder a Carlos Valderrama como capitán de la selección de Colombia y a punto de comenzar su carrera en Europa en las filas del entonces gran Milan de Fabio Capello.

Todo se acabó en el aparcamiento del restaurante ‘El Indio’. Allí fue asesinado a sangre fría un 2 de julio de 1994 –se cumplen 26 años–, diez días después de que los cafeteros fueran derrotados por Estados Unidos, y eliminados, en la primera fase del Mundial que se celebraba en tierras yankees.

Escobar pasaba sus vacaciones en Medellín, su ciudad natal, cuando el chofer de los hermanos Pedro David y Juan Santiago Gallón, de nombre Humberto Muñoz, vació el cargador de su revolver sobre él. 

Fue la manera en que acabó un breve discusión entre los narcotraficantes y el jugador, quien evitando entrar en conflicto con ellos tras ser increpado por marcar un gol en propia puerta, se había subido a su automóvil pidiendo “un poco de respeto”, mientras ponía la llave en el contacto. No llegó, nunca, a arrancarlo.

Tenía 27 años y era considerado uno de los defensores más solventes del continente americano después de ocho temporadas como profesional desde que en 1986 debutase con el Atlético Nacional. 

Un breve y desafortunado paso por el Young Boys de Suiza en 1989, después del hito que significó la conquista de la Copa Libertadores, no evitó que su fama, de vuelta a Colombia meses después, se catapultase a un primer plano. 

Firme, seguro, sereno y convincente se ganó el apodo de ‘El Caballero del futbol” tras destacar en el Mundial de Italia, en 1990, donde la Tricolor, que regresaba a una fase final tras 28 años de ausencia, fue derrotada en la prórroga de los cuartos de final por Camerún, en un partido enorme y aún recordado por los dos goles del legendario Roger Milla y el error garrafal de René Higuita.

La diferencia entre Higuita y Escobar es que mientras el primero siempre tuvo una relación muy cercana con los narcotraficantes, fue amigo personal de Pablo Escobar, Andrés nunca se relacionó con ellos. Persona seria y muy estimada, prefería la discreción, dejando en el césped su popularidad. O intentándolo.

Campeón de Liga con el Atlético en la primavera de 1994, cuando Francisco Maturana dio a conocer la lista de convocados de la selección para acudir al Mundial de Estados Unidos, Andrés Escobar concretaba los últimos detalles de su fichaje por el Milan. Capello le había elegido para tomar el relevo de Franco Baresi, quien acababa de cumplir 34 años y pedía a gritos un sustituto de primer nivel.

EL MUNDIAL

Encuadrada en el Grupo A, Colombia sufrió de un debut desolador: La Rumanía de ‘Gica’ Hagi la derrotó por 3-1 y prácticamente convirtió el segundo duelo, a disputar el 22 de junio en Pasadena frente a los anfitriones, en una final.

Las crónicas apuntan que la Tricolor comenzó el partido con carácter y determinación, que tuvo bien maniatada a Estados Unidos… Hasta que rozándose el minuto 34 un centro lejano y por bajo de Sorber al área colombiana lo cortó junto al punto de penalti Escobar, con tan mala fortuna que, de cara a su portería lo que hizo fue marcar un autogol fatal…

Ahí se derrumbó moralmente el equipo, que apenas al comenzar la segunda mitad encajó el segundo gol, obra de Stewart, y apenas pudo descontar en el último suspiro por medio de Valencia.

La última jornada ya era un partido sin historia. Venció a Suiza por 2-0 pero como última de grupo, Colombia volvió a casa con el sabor de la decepción, ofreciendo instantes de buen futbol y penalizada por errores imperdonables en defensa que la condenaron. Se acabó…

La afición colombiana no olvida al defensa. (Foto: Mexsport).

LA MUERTE Y LAS SOSPECHAS

“No vuelvan a casa, váyanse de vacaciones”, se asegura que les trasladó a los jugadores de la selección un integrante de la federación colombiana el 26 de junio, horas después de la eliminación. 

Pero Escobar, que no tenía enemigos y era una persona muy estimada en Medellín, regresó con la idea de preparar su viaje a Europa, con su novia Pamela, con la que iba a casarse.

“Hasta pronto, porque la vida no termina aquí”, se despidió el miércoles 29 de junio de 1994 a través de un artículo publicado en el diario ‘El Tiempo’. Una frase, tristemente premonitoria de lo que le sucedería al cabo de tres días…

Se conoció que en la víspera del partido frente a Estados Unidos, el entrenador Francisco Maturana descubrió en su habitación un mensaje de amenazas de muerte a la familia de Gabriel Jaime ‘Barrabás’ Gómez si era alineado frente a los anfitriones, lo que provocó la inmediata retirada del jugador y la sensación de que existía alrededor del partido un interés oculto de los apostadores a través del narcotráfico.

Investigaciones posteriores vincularon el asesinato de Escobar con la mafia de las apuestas, una sospecha que se ha mantenido a lo largo del tiempo a pesar de que la justicia determinó que el suceso no tuvo que ver con ello. Humberto Muñoz Castro, condenado a prisión como autor material del asesinato, abandonó la cárcel en 2005 y jamás se refirió a lo sucedido aquella noche.

Y aunque la familia del jugador, ya recordado como ‘El Inmortal’ por los hinchas del Atlético Nacional, fundó por medio de su padre Darío el Proyecto ‘Andrés Escobar’ con el objeto de ayudar a niños desfavorecidos, en la leyenda del futbol colombiano siempre quedó un poso de amargura por la muerte temprana de un buen hombre, un jugador excelente que encontró su final cuando soñaba con el premio de desembarcar en el entonces probablemente mejor equipo del Mundo.

Sin duda aquel 2 de julio, Andrés estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

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