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La mujer, la violencia y el Covid-19

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Especial

Por: Enrique Pons Franco

Desde el inicio del Covid-19, he compartido con ustedes aspectos de nuestras vidas, como salarios, trabajo o arrendamientos que han sido afectados. Sin embargo, mientras todo esto ocurre, otra pandemia, igual de mortal, la viven las mujeres a puerta cerrada. 

Tal vez no lo relacionen de primera, pero recordemos que la llegada del coronavirus a nuestras vidas, fue justo en tiempos de los eventos conmemorativos del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. En esta fecha, grupos de movimientos feministas generalmente se organizan para reclamar al Estado la atención de sus demandas o el combate a la violencia que sufren.

Por supuesto, comentarios mal intencionados no se hicieron esperar, asumiendo que como las mujeres tendrían que quedarse en su casa, “el problema estaba resuelto”. Pero lo peor para ellas aún estaba por venir.

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Así, desde la llegada a México de la pandemia, las cifras oficiales arrojan que la violencia familiar y la violencia de género registraron incrementos de 23.4% y de 100.7% respectivamente. Hasta ahora, se contabilizan 209 feminicidios.

La situación es más alarmante si hacemos notar que durante 2015, en México, la cifra de feminicidios fue de 7 mujeres y niñas al día, según el Alto Comisionado de la ONU-DH. Para 2020, aumentó a 10.5. Según el INEGI, el 40% de los casos son perpetrados por la pareja de la víctima en su hogar. El 94.6% de estos queda impune y el 60% de las víctimas sufrió violencia familiar previamente. Esta es una curva que no se doma, solo aumenta. No sé a ustedes, pero a mi esos me parecen aterradores, más al ser papá de dos niñas.

Sin ir más lejos, esto nos demuestra que hoy las mujeres en México enfrentan dos pandemias, la del Covid-19 y la de la violencia de género en sus hogares. No por nada, una de las características del tipo penal del feminicidio (concepto que se refiere a la descripción del delito en el Código Penal Federal) es, precisamente, que exista un parentesco o relación entre la víctima y el perpetrador.

Evidentemente, el Covid-19 merece toda la atención de las autoridades, recursos y medidas de cuidado para preservar la integridad de las y los ciudadanos. Pero no puedo evitar plantearme, ¿porqué si –según la ONU- el 44% de las mujeres en México ha sufrido violencia sexual y hay 10.5 feminicidios al día, esta pandemia no ha sido también una prioridad?

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¿Cuál es la diferencia entre una pandemia que ha dejado más de 7 mil muertos en una población de 128 millones de habitantes de México, a otra que en 2018 registró 2 mil 752 defunciones por homicidios de mujeres, o que de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país, 66.1% (30.7 millones), ha enfrentado violencia de cualquier tipo y de cualquier agresor, alguna vez en su vida.

En lo personal, procuro trabajar por espacios más seguros y formar a mis hijas, con las herramientas necesarias para no ser víctimas de ningún tipo de violencia. Desde tu cuarentena y la mía, te invito a reflexionar, respecto a: ¿Cómo afectas tu espacio? ¿Cooperas en que sea seguro y equitativo en el trabajo del hogar? ¿Qué sea libre de toda violencia contra la mujer? ¿Si te enteras que una mujer está siendo violentada en tu entorno cercano, qué haces para ayudarla? En cualquier caso, es mi deber y el tuyo, exigir a las autoridades ser severos e implacables para tratar la pandemia invisible de violencia contra la mujer.

Con todo lo que antes señalé, puedo concluir que el Covid-19 ha venido a demostrar que, como mexicanas y mexicanos, estamos dispuestos a sacrificar nuestra comodidad, nuestro entorno y hábitos para aplanar la curva de la enfermedad, pero no olvidemos que tenemos otra montaña que domar, la de la violencia contra la mujer.

Nos leemos la próxima. Estamos en contacto en Twitter: @enrique_pons

No puedo irme sin dejar de agradecer a la talentosa abogada @TixianaToledo, como experta en temas de género, su invaluable apoyo para trazar estas líneas. 

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