Entre la necesidad de trabajar y los festejos virtuales, así se vive este Día de las Madres

Foto: Alfredo Cruz

Por Alfredo Cruz

Angélica Ramírez no necesitaba esperar al 10 de mayo para saber cuál es su regalo, técnicamente lo tiene a simple vista. Sin embargo, todavía no sabe de qué se trata. La contingencia sanitaria por el brote de Covid-19 cambió sus planes para este Día de las Madres pero no el regalo que espera: en pocas horas conocerá el sexo de su bebé.

Por lo general, las mamás son las primeras en saber si darán a luz a un niño o una niña -gracias a las visitas de chequeo con el ginecólogo-. Pero en este caso, esta mamá de 30 años prefirió vivir la misma adrenalina que Adrián –el padre– y enterarse hasta el final. Sólo dos personas lo saben hasta ahora: Felipe, su tío, y Maetzing, la prima que organizó el evento de revelación del sexo del bebé.

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El plan original era realizar una comida el 25 de abril. “Pero con la situación del Covid-19 se aplazó”, dice Angélica mientras atiende a Gael, su hijo de cuatro años.

Ahora, las felicitaciones familiares serán a través de la pantalla de su computadora, mientras que los abrazos los recibirá de manera virtual. De hecho, eso es lo único seguro, que todo se hará a través de una videollamada a las dos de la tarde. 

Maetzing, su prima, enfrentó el reto de coordinarse con el resto de sus familiares para determinar qué plataforma usar. La pandemia ha provocado una guerra entre varias aplicaciones para que miles de personas, como la familia de Angélica, las prefieran para llamarse este 10 de mayo.

A finales de abril, Facebook presentó su servicio Messenger Rooms, que permite reuniones de hasta 17 personas. Sin embargo, la empresa de Mark Zuckerberg anunció que en los próximos meses podrían participar hasta 50 personas por llamada.

Con cierto retraso en el reparto del pastel de las videollamadas, Google anunció que su aplicación Google Meet sería de uso gratuito en todo el mundo a partir del 4 de mayo. A esto se suman Houseparty, FaceTime, Skype, entre muchas otras ya existentes desde hace años.

Las aplicaciones para realizar videoconferencia se han vuelto una herramienta importante durante la cuarentena por el Covid-19. Foto: Shutterstock

La dinámica para revelar el sexo del bebé también es un misterio para ella y su esposo. Angélica no sabe qué le da más ansias, si saber qué será el bebé o la forma en que se enterará.

Ella estará junto a su madre, abuela y esposo al momento de la transmisión, pero lo hará con la mayor precaución posible dadas las circunstancias. Al estar embarazada tiene que limitar más sus movimientos, contactos y salidas. 

“Los primeros días nada más salía por la comida y eso era todo. Estas semanas, las más fuertes, supuestamente, ni he salido. Confinamiento total”, señala Angélica.

Afortunadamente, su trabajo –planeadora de distribución en una empresa de herramientas– le ha permitido estar en casa desde hace casi dos meses. Ya no tiene que viajar a diario desde Naucalpan de Juárez hasta Mariano Escobedo, donde está su oficina.

La mayoría de las veces, dice, se aburre de estar en casa todo el tiempo. Sin embargo, empieza a ver la cuarentena como una gran oportunidad para convivir con su hijo, Gael, antes de que este se vaya al kínder. También es un buen momento para convivir más con su esposo, quien trabaja como chofer en una aplicación de transporte privado.

Mientras llega la hora cero, Angélica siente cada vez más nervios por saber qué será su bebé. “La mayoría cree que es niña, pero yo estoy casi segura que es niño. (…) Varias veces he soñado con el bebé y veo que es niño. Con mi primer hijo, Gael, también lo soñé así a mitad del embarazo”.

“Ni siquiera sé si voy a trabajar ese día”

Antes de que llueva, María del Carmen Sánchez coloca pedazos de hule en las canastas de pan que están afuera de la puerta de su casa. Para que el viento no se los lleve, los asegura con pinzas para colgar la ropa en las esquinas. Sólo le falta poner la lona en el techo para cubrirse durante las próximas cinco horas. 

Mientras se pone un cubrebocas de tela –que ella misma cosió a mano– para despachar a un niño, Maricarmen cuenta que probablemente pasará el Día de las Madres encerrada “por el virus”. A sus 69 años, ella forma parte de la población vulnerable por el Covid-19.

Aunque sus tres hijos viven en la misma cuadra que ella, no espera una gran celebración, ya que la colonia San Mateo, en Naucalpan, donde viven, está considerada como una zona de alto riesgo de contagio.

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“Si acaso me vendrán a saludar porque no hemos planeado nada, pero son muy buenos hijos. (…) A mí me gustaría que todos estuvieran conmigo”, dice Maricarmen.

Incluso Alejandra, su hija mayor, le pidió a sus hermanos que mejor la llamen por teléfono, sin embargo, su mamá no cree que pase eso. En el peor de los casos, estará únicamente junto a su esposo, el señor Cresencio, su compañero desde hace 50 años.

Todavía no sabe si sus hijos o nietos le van a regalar algo por el Día de las Madres. En años anteriores, recuerda, le han llevado flores, chocolates, perfumes y hasta calzones. Su esposo se adelantó y le regaló un perfume que ella estrenará este domingo. Tal vez el aroma de ese perfume llegue hasta sus clientes porque aún no sabe si pondrá su puesto de pan.

“Ni siquiera sé si voy a trabajar (el 10 de mayo), joven, a menos que el señor (su patrón) nos dé el día. Pero lo dudo, a no ser que sí tenga madre”, comenta Maricarmen mientras se ríe.

María del Carmen Sánchez aún no sabe si venderá pan el Día de las Madres. Foto: Alfredo Cruz

Ella trabaja de domingo a viernes de cinco de la tarde a nueve de la noche. No es un negocio propio, le trabaja a un panadero de Santa Cruz Acatlán. Recibe 700 pesos semanales, independientemente de los panes que venda. Con la contingencia, una parte de ese dinero se va en comprar gel antibacterial y resortes en la papelería para terminar de coser sus cubrebocas.

Su otra fuente de ingresos es la pensión mensual que recibe su marido por haber trabajado en una fábrica de textil, con la que cubren el resto de sus gastos.

Pese a todo, aún son las flores el regalo favorito el Día de las Madres

A diferencia de la señora Maricarmen, Sebastián sabe que sí trabajará el Día de las Madres. Para él es normal laborar en domingo -sea festivo o no- por ser community manager, ya que esos días suele hacer home office.

Aun sin la cuarentena, Sebastián no tiene pensado hacer algo en especial. La señora Lourdes, su madre, tiene una enfermedad respiratoria crónica y no puede salir de casa. Incluso, los cuidados en su hogar son más estrictos que los recomendados para evitar el Covid-19.

En otros años, antes de que su mamá enfermara, tanto él como su papá se ponían de acuerdo para darle flores y llevarla a comer a un restaurante en Baja California, donde vivieron hasta 2018. A partir de entonces, y ya en la Ciudad de México, lo más común es llevar comida a la casa.

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“Para mí, el 10 de mayo va a ser como cualquier otro día, aunque en tiempos de coronavirus, obvio”, comenta Sebastián.

La opción de la comida a domicilio ya no es viable porque, según él, no se puede comprobar que quienes la entregan “estén libres de virus”.

En todo caso Sebastián, de 23 años, cree que lo mejor es comprarle un ramo de flores. De ser así, la señora Lourdes formará parte del 46% de las madres mexicanas que, según la empresa consultora Kantar, recibirá arreglos florales este 10 de mayo.

Tanto la madre como la abuela de Susana Martínez, estudiante de 23 años, también recibirán este regalo por el Día de las Madres. Sin embargo, la joven analiza si darles otra sorpresa más.

“Le pienso comprar [a mi mamá] un collar con los nombres de mi hermana y mío. Y a mi abue también porque me crió durante muchos años y ella es como mi mamá para mí. Se lo voy a mandar a su casa”, comenta Susana por teléfono.

Ella piensa comprarlas en una aplicación llamada Azap. La compra por internet se ha vuelto frecuente en este período de confinamiento, como revela la encuesta de la consultora Kantar, donde el 55% de las compras se hacen por redes sociales, como el Marketplace de Facebook.

Por su cabeza pasó la idea de enviar una serenata virtual. “Me pasaron el contacto de un mariachi, pero no sé cómo cante”.

Desde que inició la cuarentena algunos mariachis y músicos, al ver cómo bajaron sus ingresos, decidieron realizar sus servicios de manera virtual. Han creado páginas de Facebook, como Serenata Mágica, para cantar por videollamada este Día de las Madres. Los precios varían según el número de melodías interpretadas.

“Besame mucho”

Serenata virtual! Envía una a esa persona especial! Info inbox o al 55 13 69 68 68 🎻❤️

Posted by Serenata mágica on Saturday, April 25, 2020

Incluso, los mariachis que trabajan en la Plaza Garibaldi se organizaron –en colaboración con el Museo del Tequila y del Mezcal– para ofrecer serenatas virtuales a cambio de una donación de 150 pesos.

“¡Envía una canción personalizada a tu mamá este 10 de mayo! ¡Tu aportación es muy valiosa! Como agradecimiento queremos enviarle a tu mamá una canción de mariachi en video”, se lee en la página de Donadora.

Por ahora, lo único seguro en ambos casos es la entrega de flores. 

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