Miedo y Caos en Hollywood (segunda parte)

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Foto: EFE

Netflix: prosperidad en riesgo

Si bien Netflix ha podido escapar del miedo y caos en Hollywood, beneficiada por una posición privilegiada en las pantallas chicas y más chicas en los hogares de una población que se ha tenido que encerrar en sus casas para escapar al contagio de la pandemia, su prosperidad dista mucho de estar garantizada.

Porque para mantener la atención del público, necesita alimentar su plataforma con contenidos nuevos de manera constante y periódica. Y ahí es donde el Coronavirus podría encontrarle el talón de Aquiles.
Netflix tiene una presencia de mercado en 190 países. En muchos de ellos, depende no sólo de lo que se ve, sino de lo que se produce. China, Italia, Francia, España, Alemania, Japón, Turquía, Corea del Sur, la India, Indonesia, Australia, Brasil, México, Colombia, etc., son mercados muy importantes que necesitan abastecerse con producto local para seguir siendo atractivos.

¿Qué va a pasar con ese producto local si, como en China y ahora en Corea e Italia, se paraliza la producción? Si no hay foros ni locaciones filmando series y películas, si no hay crews ni actores trabajando, tampoco habrá entregas para programar en Netflix. A medida que la pandemia se extiende, este escenario se vuelve más y más probable en muchos de los países de los que depende la salud financiera de Netflix.

Escenarios vacíos

Y la crisis de la industria del espectáculo no se limita a las pantallas. El miedo y caos en Hollywood se ha extendido a escenarios a nivel mundial. Festivales de cine se han cancelado en masa (el de Praga es el más reciente y el de Cannes pende de un hilo), conciertos, ferias y otros eventos masivos como South By Southwast, MipTV, Coachella, etc. (para una lista más completa, mira aquí) pintan un paisaje desolador.

Hace apenas unas horas el gobierno del estado de Nueva York emitió una prohibición a todos los eventos públicos con más de 500 asistentes, cerrando efectivamente con ello todos los teatros de Broadway hasta nuevo aviso.

Y ni siquiera hemos tocado la crisis tremenda que se avecina para el mundo del deporte: las suspensiones de las temporadas de la NBA, la NHL y US Soccer son tan sólo la primera probadita de lo que se asoma en el horizonte…

No, el 2020 no va a ser un buen año para la industria del entretenimiento: Miedo y caos en Hollywood.

Seguros nada seguros

Por si no fuera suficiente, las compañías productoras podrían enfrentar una amenaza todavía peor al contagio del COVID-19: la cerrazón de las compañías de seguros.

Cada producción contrata pólizas de seguro para protegerse en caso de que algún imprevisto retrase o cancele las filmaciones. Pues bien, la gran mayoría de esas pólizas no contemplan epidemias o enfermedades contagiosas: esa cobertura la ofrecen en pólizas aparte con un sobreprecio que no las hace nada atractivas (en un caso reciente, trascendió que el Festival de Cine de Cannes no cuenta con esta cobertura). Así que se esperan largas batallas legales en caso de que las compañías de seguros cierren filas y se nieguen a compensar a sus clientes por las consecuencias de la pandemia. Esto podría llevar a la quiebra a más de una compañía productora. Miedo y caos en Hollywood.

Tom Hanks y Rita Wilson. REUTERS/Monica Almeida/File Photo

Contagios IRL (in real life)

Y todo esto todavía ni siquiera toma en cuenta el riesgo real que la enfermedad supone para las personas que trabajan en la industria del entretenimiento. Una epidemia es eminentemente democrática: no se fija en la chequera de nadie. Tom Hanks y su esposa son, hasta ahora, los más prominentes contagiados. Pero seguramente no serán los únicos… Ante el riesgo, las estrellas que trabajan delante y detrás de las cámaras ven con creciente recelo la idea de ir a un foro o una locación llena de gente que podrían ser focos de infección. Y los que no forman parte del selecto club de las celebridades, los cientos de miles de asistentes, gaffers, vestuaristas, etcétera, que viven la vida del freelance y dependen económicamente de que existan proyectos en marcha, podrían quebrar mucho antes de enfermarse.

No hay manera bonita de decirlo: la industria del entretenimiento está enfrentando una crisis que nunca antes había visto. Quizás sólo una cosa sea segura: después de ésta, las cosas nunca volverán a ser como eran antes…

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